Una regla de oro para tener bienestar, de acuerdo con los expertos en salud, es beber suficiente agua todos los días para ayudar con las distintas funciones de nuestro cuerpo. ¿Pero cómo saber si estamos tomando lo que realmente necesitamos?
La falta de agua en el cuerpo provoca un bajo rendimiento del organismo, pero como la mayoría de las personas no son conscientes de este hecho, los expertos médicos de Apollo Hospitals entregan 8 señales para estar atentos y saber si debemos aumentar el consumo de agua.
1-Poca concentración
Falta de concentración, mala memoria, fatiga y ansiedad son señales de que necesitas más agua.
2-Mal aliento
El agua es esencial para la creación de saliva, que a su vez tiene propiedades antibacterianas. Cuando el cuerpo está mal hidratado el crecimiento de bacterias es mayor, lo que da lugar a mal aliento.
3-Estreñimiento
Las probabilidades de sufrir estreñimiento (heces secas, duras y difíciles de evacuar) son altas si el cuerpo no está bien hidratado. El reflujo ácido y la acidez estomacal también son resultados de deshidratación.
4-Antojos de comida
El deseo repentino de comer algo salado o dulce suele ser una señal de que el cuerpo necesita agua. La deshidratación puede enviar señales falsas de hambre. La próxima vez que sientas un deseo repentino, bebe un poco de agua primero y observa si se te pasa.
5-Dolor muscular y articular
La falta de agua hace que las articulaciones golpeen y rocen entre sí, lo que provoca dolor articular. En el caso de los músculos, la deshidratación puede provocar la contracción de estos, lo que provoca dolor.
6-Ritmo cardíaco rápido
La deshidratación produce una reducción del volumen plasmático, lo que provoca un ritmo cardíaco acelerado. Beber agua con regularidad te ayudará a evitarlo y a mantener un corazón sano.
7-Orinar poco
Una persona sana debe orinar al menos cuatro veces al día. La cantidad promedio es de alrededor de seis a siete veces en 24 horas. Entonces, si orinas menos de cuatro veces al día es un signo de que tu cuerpo está deshidratado.
8-Labios secos
La piel de los labios es muy fina y no contiene glándulas sebáceas, por lo que no puede producir su propia hidratación. Los labios secos y agrietados suelen ser resultado del frío, exposición al sol, lamerse con frecuencia o tomar poca agua.