Julio Alvear, maratonista amateur: “Cada meta alcanzada me ha enseñado que con esfuerzo y dedicación todo es posible”

Julio Alvear, 30 años, casado, ingeniero civil eléctrico y con un trabajo full-time en el rubro de la electromovilidad, combina armónicamente su vida familiar con la pasión que siente por el triatlón, disciplina que involucra natación, trote y ciclismo.

Confiesa que tener una actividad deportiva de mucho entrenamiento es algo que descubrió siendo adulto. “Curiosamente, en el colegio el deporte no era precisamente mi actividad favorita; de hecho, odiaba trotar, me escapaba de los entrenamientos que mis padres querían que hiciera y evitaba las horas de deporte. Sin embargo, al entrar a la universidad me di cuenta de que necesitaba una actividad para liberar el estrés y desconectarme un poco del estudio. Así fue como comencé a ir al gimnasio y, sin darme cuenta, el deporte se convirtió en una parte esencial de mi vida”, comenta. 

El camino deportivo de Julio ocurrió de forma gradual. Después de participar en las primeras corridas recreativas se enamoró de la experiencia. “En 2014 corrí mis primeros 10K en la Maratón de Santiago, y esa sensación de cruzar la meta fue increíble. Luego fui aumentando los desafíos hasta llegar a correr maratones completas. Cada meta alcanzada me ha enseñado que con esfuerzo y dedicación, todo es posible”, explica. 

Al egresar de la universidad, Julio ya había acumulado varias maratones en el cuerpo y tomó la decisión de participar en un triatlón. “Me inscribí en un grupo amateur, y desde entonces el deporte forma parte de mi rutina diaria. No pasa una semana sin entrenar. He descubierto que la clave para mantenerse bien y activo es la nutrición y la hidratación para rendir al máximo. Siempre llevo conmigo una botella de agua a la oficina y me aseguro de tomar al menos un litro en la mañana y otro en la tarde. La hidratación no solo es clave para el deporte, sino también para la salud en general”, destaca.

Julio ha corrido dos veces el Ironman 70.3 de Pucón, dos veces el triatlón de Zapallar, y el 2024 completó el Ironman 70.3 de Valdivia. Su sueño es participar en las 7 Majors  y completar un Full Ironman en el extranjero. “Sé que todavía tengo mucho por mejorar antes de enfrentar desafíos tan grandes, pero está en mis planes a futuro”, puntualiza.

¿Cómo y cuánto tiempo te preparas para las maratones? 

Prepararse para una maratón no es solo cuestión de correr, sino de construir un equilibrio entre entrenamiento, descanso, alimentación y, por supuesto, hidratación. Cada aspecto es fundamental para llegar en las mejores condiciones físicas y mentales a la línea de partida. 

Tengo un plan de entrenamiento estructurado que incluye sesiones de fuerza, velocidad y resistencia, distribuidas estratégicamente a lo largo de la semana. Para una maratón, entreno alrededor de tres veces por semana durante al menos tres meses, aumentando gradualmente la intensidad y las distancias. En el caso de los triatlones, el entrenamiento es más intensivo, con hasta seis sesiones semanales, alternando entre natación, ciclismo y running. Tener un plan me permite avanzar progresivamente sin sobrecargar el cuerpo ni arriesgar lesiones.

El descanso es igual de importante que el entrenamiento. Para que el cuerpo se recupere y pueda rendir al día siguiente, es esencial dormir bien. Me aseguro de dormir entre 7 y 8 horas cada noche, especialmente después de entrenamientos intensos. 

La hidratación es un pilar en mi preparación. Antes de cada sesión de entrenamiento me aseguro de estar bien hidratado, y durante el ejercicio consumo agua o bebidas isotónicas para reponer los líquidos y electrolitos perdidos. Después de entrenar tomo agua para ayudar en la recuperación muscular y reducir la fatiga. Durante mi rutina diaria llevo conmigo una botella de agua de un litro: tomo una en la mañana y otra en la tarde. Este hábito no solo me ayuda a mantenerme hidratado, sino que también mejora mi rendimiento general.

Finalmente, complemento todo esto con una alimentación equilibrada, tanto para la recuperación muscular como para mantenerme dentro de un peso adecuado para el rendimiento. Procuro consumir una dieta balanceada que incluya carbohidratos, proteínas para reparar y fortalecer los músculos, y grasas saludables. También incluyo frutas y verduras, que no solo aportan vitaminas, sino que también contribuyen a la hidratación gracias a su alto contenido de agua. 

Prepararme para una maratón no es solo un desafío físico, sino también un ejercicio de disciplina y autocuidado. Cuando cuido de mi cuerpo con entrenamiento, descanso y una hidratación adecuada, logro enfrentar cada desafío con confianza y energía.

 

¿Qué es lo más difícil de este deporte?

Sin duda, lo más difícil es la constancia. Es mucho más fácil quedarse en la cama o salir con amigos hasta tarde que comprometerse a un plan de entrenamiento. Sin embargo, cuando tienes claro tu objetivo, aprendes a priorizar. Hay compromisos donde uno puede faltar y otros que se pueden mitigar. Es un desafío lidiar con la deshidratación y la falta de sueño cuando uno sale a carretear, ya que estos factores pueden afectar el rendimiento en los entrenamientos y competencias.

 

¿Qué es lo más importante para mantenerte bien durante una carrera? 

Para mí, lo más importante es regular mi temperatura corporal. Suelo transpirar mucho, lo que implica una gran pérdida de líquidos y sales. Por eso, durante la carrera estoy constantemente hidratándome y consumiendo alimentos en pequeñas porciones para mantenerme en equilibrio sin sobrecargar mi organismo. Además, utilizo el agua en los puntos de hidratación para disminuir la temperatura corporal cuando hace mucho calor.

 

¿Cuáles son tus próximos desafíos? 

Acabo de completar mis objetivos para 2024, así que ahora viene un periodo de descanso y entrenamientos menos estructurados para recuperar energías. En enero de 2025 comienzo a prepararme para la Maratón de Santiago y posiblemente un Ironman 70.3 hacia el final del año. Mi meta es siempre mejorar mis tiempos y seguir disfrutando del proceso.

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