El agua es la sustancia que más abunda en el planeta y es la única que se encuentra en la atmósfera en estado líquido, sólido y gaseoso.
Aunque existe mucha agua en la Tierra, más del noventa por ciento de ella es salada. El agua dulce restante que podemos usar para consumo humano se encuentra en lagos, ríos y depósitos subterráneos, obteniendo diversos minerales en su fluir a través de la naturaleza. El agua de lluvia, al atravesar diferentes capas de suelo, también se enriquece con los minerales presentes en la tierra.
El urólogo de Clínica Dávila, Dr. Pablo Bertelsen, explica que el agua contiene un abanico de minerales esenciales que pueden variar en su contenido dependiendo del origen del agua: mineral, embotellada, filtrada, natural, etc.
A continuación, el médico detalla los principales componentes y sus beneficios para la salud:
Calcio:
Es útil para fortalecer huesos y dientes, necesario para la contracción muscular, conducción nerviosa y coagulación sanguínea. Su deficiencia puede asociarse a osteopenia, calambres y alteraciones de la coagulación.
Magnesio:
Se requiere para la función muscular y nerviosa, regula la presión arterial y participa en el metabolismo energético, formación de proteínas y material genético. La carencia de magnesio puede ocasionar fatiga, debilidad muscular, calambres e hipertensión.
Potasio:
Regula el equilibrio de los líquidos junto con el sodio, se requiere para el funcionamiento de los músculos (incluido el corazón) y la conducción nerviosa. Su déficit causa debilidad muscular, arritmias y fatiga.
Flúor:
Fortalece el esmalte dental previniendo caries y se necesita para la salud ósea. Su exceso produce manchas en los dientes y aumento de riesgo de fracturas óseas y calcificación de los ligamentos. La falta de flúor está asociada con aumento del riesgo de presentar caries.
Cloro:
Esencial para mantener el equilibrio hidroelectrolítico y para la formación de ácido clorhídrico en el estómago requerido para la digestión.
Hierro:
Aunque sus concentraciones en el agua no son relevantes, se necesita para la formación de hemoglobina que es esencial para el transporte de oxígeno en la sangre y para la producción de energía celular. Su déficit se asocia con anemia, fatiga y debilidad.
Zinc:
Requerido para la función inmunitaria, cicatrización de heridas y crecimiento celular. Su carencia se asocia con alteraciones inmunitarias y problemas de la piel.
Silicio:
Necesario para la salud ósea y bienestar del pelo y la piel, pues participa en la formación de colágeno. En cambio, su deficiencia se asocia con problemas óseos y dérmicos.
Bicarbonato:
Participa en la regulación del equilibrio ácido-base del organismo y es requerido para la digestión como antagonista del ácido clorhídrico del estómago.